VIAJE A
POLONIA (CRACOVIA y VARSOVIA) Septiembre 2012
Es este un destino que a Encarna y a mi
nos lleva rondando en la recámara desde el año pasado. Ha sido un
viaje estupendo (como todos) y lo hemos pasado genial, vuelvo con muy
buenos recuerdos. La anécdota ha sido que cuando hemos querido
imprimir las tarjetas de embarque (unos días antes de salir), los
apellidos de Encarna estaban bailados, tras alguna llamada suya a
Ryanair se ha solucionado sin mayor problema (es decir sin cobrarnos
los 110 € que cobran por el cambio de nombre, porque han
comprendido que era un baile no un cambio de titular).
Miércoles 29
de Agosto: CRACOVIA.
Como viene siendo costumbre Encarna y
yo hemos dormido en casa de mi madre para ir juntas al aeropuerto,
aunque decir “dormir” es un eufemismo porque el avión sale a las
7 de la mañana, así es que el taxi nos recoge a las 4,30h. Mi madre
-también como viene siendo costumbre- se ha levantado para
prepararnos el desayuno y despedirnos, y todo va fenomenal. Llegamos
al aeropuerto con tiempo de sobra porque no vamos a facturar, pero
hemos preferido asegurarnos.
Según nos aproximamos, comprobamos que
Polonia es particularmente verde, con una vegetación frondosa que
-desde el aire- forma una bonita acuarela.
A las 11 de la mañana salimos del
aeropuerto de Cracovia y caminamos hacia la parada del tren “balice
express” que nos llevaría al centro de la ciudad -hay un shuttle
gratuito que te acerca a la parada pero son 200 metros y no merece la
pena esperar-, allí coincidimos con un padre y su niño, y un
taxista se acerca para ofrecernos llevarnos a los 4 por 60 Pln, el
tren nos cuesta 19 pln por persona, así es que aceptamos gustosos ya
que iremos mas cómodos por un precio similar -incluso un poquitín
menos-. Nos deja en la puerta del hotel de ellos y nosotras debemos
andar un poquito (a pesar de que son unos minutos yo no estoy muy
conforme porque nos dijo que nos dejaría a mitad de camino de ambos
y que era poco, pero Encarna prefiere que aceptemos y realmente
tampoco es tan importante como para empeñarme en esto así es que lo
dejo correr.
Realmente son pocos metros los que
caminamos (incluída una pequeña desorientación en las cercanías
de la plaza) además las maletas que llevamos son livianas, por lo
que facilmente llegamos a la Plaza del Mercado donde tenemos el
apartamento.
Como teníamos previsto llegar antes de
la hora normal de entrada lo tratamos antes y nos facilitaron la
solución, debemos pedir las llaves en el pub contiguo (después
descubrimos que son del mismo dueño), efectivamente tanto el
personal del pub como la encargada de los apartamentos son personas
encantadoras y amabilísimas, hemos quedado muy contentas con la
atención que nos han prestado.
La distribución del “apartamento”
es absolutamente singular (en la planta de abajo está el baño y un
servicio para hombre y otro para mujeres, y en la de arriba 2
dormitorios dobles con cerradura ambos y una mesa y sillas en el
pasillo) lo que nos llevó a la confusión lógica de pensar que nos
iban a meter a las 2 en una de esas habitaciones, pero nos
tranquilizó al explicarnos que todo aquello era el apartamento,
después nos enteramos de que realmente eran los camerinos del
angituo teatro contiguo, por eso la extraña distribución.
Dejamos las maletas, cambiamos en el
kantor del portal anexo, pagamos las 3 noches de apartamento, y
bajamos a tomar el primer desayuno en el pub mencionado, al que
sucederán los de todos los días porque no encontramos nada mas
agradable que salir del apartamento y sentarnos en esa terraza en la
mismísima plaza del mercado, degustando un exquisito café -que
siempre acompañan con una galletita- y empezar a prepararnos las
visitas del día allí, confortablemente sentadas y disfrutando de la
vida de la Plaza del Mercado a esas primeras horas de las mañanas.
Cracovia es una pequeña y entrañable
ciudad medieval, que se recorre perfectamente en 2 días pausadamente
-y en 1 con prisas, si se dispone de poco tiempo- ya que realmente
sólo tiene 2 zonas importantes: la Plaza del Mercado y el Castillo.
Nos ha gustado muchísimo Cracovia.
De una de las ventanas de la torre mas
alta, cada hora un trompetista interpreta un himno que interrumpe
bruscamente, conmemorando así un momento historico, el de aquel
soldado que mientras alertaba a la ciudad de un ataque fué abatido
por una certera flecha.
el Mercado de Paños, es un pintoresco
edificio renacentista en cuyo interior se suceden las tiendas de
souvenirs y de ámbar, hemos paseado por él varias veces en busca
del recuerdo, los pendientes... o simplemente curioseando.

Poco a poco la plaza va llenándose de coloridos puestos donde venden flores y guirnaldas, otros con pequeños recuerditos (Encarna compró 3 llaveros-muñequita en uno de ellos), paseantes, niños que juegan, otros embelesados en dar de comer a las palomas lo que nos ha permitido algunas fotos de gestos entrañables. Al otro lado encontramos un puesto con corazones de dulce (yo ya los había visto en la zona de Baviera en Alemania) y otro de artesanía de madera.

La Iglesia Dominica se edificó en el
XIII y reconstruyó en el XV, es un magnífico templo gótico, con un
delicado retablo central y varias capillas funerarias en las naves
laterales.
Hemos comido allí mismo -en la calle
Dominikanska- dos kebab de pollo muy ricos y dos cervezas inmensas.Volviendo sobre nuestros pasos,
atravesamos la Plaza del Mercado y seguimos hacia el norte por la
calle Florianska hasta llegar a la Puerta de Florián -uno de los
pocos restos que se conservan de las fortificaciones medievales junto
con una sección de las murallas y 3 torres-, que al traspasarla nos
conduce a la Barbacana.
La plaza está bordeada de monumentales
edificios públicos levantados alrededor del XIX, espléndidas
residencias particulares, la Academia de Bellas Artes, y la Iglesia
de San Florian tan imponente como las que hemos visto hasta ahora.
Algo mas abajo encontramos el Collegium
Maius, es un edificio de ladrillo visto -el mas antiguo que se
conserva de la Universidad Jaguellona- que en su día contó entre
sus alumnos con el mismísimo Copérnico.
Y de nuevo nos encontramos en la Plaza
del Mercado, un pequeño paseo y daremos por finalizado el día.
Aún queda pasar fotos, organizar la
ruta de mañana, hablar con las familias, y a dormir, mañana mas.
Jueves 30 de
Agosto: CRACOVIA y AUSCHWITZ
Tengo que ser absolutamente sincera, el
apartamento está estupendamente tanto de ubicación, como de trato
personal, como de precio, incluso de habitaciones aunque son algo
raras, pero el ruido procedente de otro pub al que dan nuestras
ventanas es impresionante, anoche hubo partido de futbol -creemos que
Madrid/Barcelona- y parecía que nos gritaban en la oreja, las otras
2 noches -la de hoy y mañana- será con el karaoke y la fiesta del
pub/discoteca que tenemos pared con pared. Una cosa buena hay que
decir: a las 12 de la noche se quedan mudos, pero hasta ese momento
no hay quien pegue ojo.

Nos levantamos a las 9 porque la
programación de hoy es suave, se reduce a visitar el castillo y a
las 3 de la tarde tomar el minibús que nos llevará a las minas de
sal, aunque después todo se torcerá, ya iré contando.
Desayunamos en el pub. Como ayer
comprobamos que no funciona el wifi en el apartamento (vino Paulina a
intentar conectarlo, después otra chica y un chico... y nada), hoy
la manager nos deja su portatil porque necesitamos ponerle unas
líneas al apartamento de Varsovia para avisar de que llegaremos a
las 12 de la mañana.
Una vez resuelto, empezamos nuestro
día. Paseamos un poquito por la plaza -desierta aún- y deambulamos
un poco por el Mercado de Paños -con muchos puestos todavía
cerrados-.
Entramos y nos dirigimos a sacar las
entradas, cogemos para ver las Estancias Reales del Castillo (que va
por turnos, nos corresponde a las 12,15h), la que nos permite subir a
la Torre, y bajar a la Cueva del Dragón, además visitaremos la
Catedral (que no precisa tiket). Primero visitamos el Castillo, después
la Catedral, continuamos subiendo a la Torre y finalizamos bajando a
la Cueva.
En las Estancias Reales había un grupo
de cámara medieval ataviados de época y tocando un violín, un
clavecín y una viola da gamba y nos quedamos para escucharles, en el
Castillo no permiten hacer fotos -eso no me gusta nada, porque de lo
que no tengo un recuerdo gráfico termino por olvidarme, no me
importa pagar un suplemento por sacar fotos, pero que me permitan
hacerlas,-,
El dragón del exterior echa fuego a
intervalos (hemos pillado uno en una foto).
Como salimos por la Cueva del Dragón,
esa salida te deja a orillas del Vístula (aunque sensiblemente mas
alto y rodeado por la muralla) pero para volver a entrar hay que
volver a rodear toda la colina hasta la entrada principal, lo hacemos
porque en la explanada vimos un restaurante donde nos apetece comer.
Esto ya ha sido un caos completo, en
primer lugar hemos dado un rodeo inmenso buscando la estación de
autobuses, preguntando nos han llevado hacia la de tren, una vez allí
hemos tenido que rodearla perimetralmente para encontrar la de
autobuses, y una vez en esta última no hay modo de saber si es en
las dársenas de arriba o en las de abajo, en fin... por no hacerlo
largo... hemos perdido casi una hora caminando absolutamente
desconcertadas.
Una vez en la dársena subterránea
tampoco ha habido manera de encontrar el autobús a las minas, ni
preguntando a 2 uniformados de la estación nos han sabido indicar.
Finalmente me he lanzado hacia el conductor de un minibús que va a
Auschwitz y me ha indicado que se toma en la dársena 2 (que al día
siguiente hemos comprobado que tampoco es así), en fin, son las
15,45h ... ya no da tiempo a ir a las minas de sal (porque la visita
en español es a las 16,20h y no llegaremos), así es que -en el
último momento- decidimos montarnos en ese minibús que va a
Auschwitz y cambiar el orden de las visitas ( Auschwitz pensábamos
visitarlo mañana). No ha sido una decisión incongruente porque nos
quedan sólo la tarde de hoy y el día de mañana, y necesitamos dos
días diferentes para realizar sendas excursiones, así es que si hoy
no hacemos ninguna será un verdadero problema incluir las 2 visitas
(Auschwitz y minas) mañana.
El trayecto ha sido insufrible, no hay
asientos libres, vamos de pie durante una hora (de la hora y 40
minutos que dura el trayecto) y sin aire acondicionado, sudando la
gota gorda... para vivirlo.
AUSCHWITZ
El minibús deja cerca de la entrada de
Auschwitz I, al llegar a la parada todos los pasajeros del autobús
han empezado a gritarnos “Auschwitz, Auschwitz” -menos mal porque
ni lo ponía-, llevamos una sed expantosa y a la carrera compramos
una botella de 2 litros de agua que nos hemos ventilado en unos
minutos, Encarna va sin cámara (lo que no le gusta un pelo) y yo voy
con un vestido demasiado florido para un sitio tan terrible (lo que
tampoco me gusta nada),
No quiero extenderme en explicar
Auschwitz porque siento tanta tristeza por lo que pasó, y tanto odio
por las alimañas que fueron capaces de hacer aquello con absoluta
sangre fría que... no quiero hablar. Baste decir algo que me
sobrecogió, el leer que en el inventario de aquel degenerado
llamado Hoss, pedía de 5 a 7 kilos de gas zyklón B porque era lo
que se necesitaba para matar de entre 1500 a 2000 personas, así él
calculaba cuanto tenía que pedir. Ver las toneladas de zapatitos de
niños y bebés que según bajaban del tren iban a las cámaras de
gas... no puedo.
El restante 75% corrían mejor suerte
(al menos mas rápido): seguían en otro tren que llegaba a Bikernau
(a 3 km de Auschwitz), y la mayoría nada mas bajar les mandaban
desnudar y dirigirse a las duchas, así entraban centenares de
personas en aquellas duchas de las que nunca salió agua sino gas
zyklón B.
Esas dependencias (de las más trágicas
del campo, ya que son de Bikernau el campo de exterminio) no llegamos
a verlas (a mí, ni falta que me hace), le prometo a Encarna que si
cuando regresemos de Varsovia nos da tiempo, volveremos al campo para
ver lo que ha faltado.
El conductor del bus que enlaza los dos
campos nos asegura que el último autobús a Cracovia es a las 7 de
la tarde, el conductor de ese bus nos dijo cuando vinimos que era 10
o 15 minutos antes, ahora no recuerdo), pues ha pasado unos 8 minutos
antes y no ha esperado, menos mal que todo ha ido sin esperas porque
-de otro modo- no sé cómo hubiéramos vuelto.
Al bajar del minibús preguntamos al
conductor cómo ir a las minas de sal (para mañana), él no habla
inglés pero una muchacha se nos acerca y en español nos ayuda en la
traducción, lo curioso es que -como no parece muy claro de donde
salen- finalmente deciden que vienen los 2 (el conductor y la chica)
con nosotras a buscarlo ¡qué encantadores!. Nos hemos recorrido
toda la estación de autobuses y nada, la oficina de información ya
está cerrada a esas horas, es un poco caótico, pero el conductor se
pone a preguntar entre sus compañeros y le indican, y se ofrece a
acompañarnos hasta el sitio (que es fuera de la estación, la calle
Kurniki, perpendicular a la salida de la estación, en una pequeña
explanada es desde donde salen varios minibuses), salimos de la
estación todos juntos, nos despedimos de la chica (que nos planta un
beso, cosa nada habitual en Europa trantándose de desconocidos)
agradeciéndole mucho todo su esfuerzo, y nos quedamos las dos
siguiendo al señor como una gallina y sus polluelos (nosotras somos
los polluelos), allí pregunta a otro compañero que precisamente
está estacionando un minibús en donde pone claramente Wieliczka, y
una vez todo claro se despide de nosotras con un gesto de mano y una
sonrisa, sin mas, y regresa a la estación de autobuses. Gracias buen
hombre, ha sido un gesto maravilloso por parte de los dos. Gracias
Queremos tomarnos un bocadillo en el
Subway (solemos hacerlo cuando estamos de viaje) pero -como en casi
toda Europa- no venden cerveza, así es que compramos 2 bocadillos
allí y 2 cervezas en un delikatesy de la Barbacana y cenaremos
tranquilamente en el apartamento. Hoy no hay futbol pero hay
caraoque, pero -afortunadamente- a las 12 en punto queda todo en
silencio.
Viernes 31 de
Agosto: CRACOVIA y MINAS DE SAL
Nuestro penúltimo día aquí, mañana
iremos a Varsovia y de regreso aún estaremos un día mas en
Cracovia. Nos despedimos de Pauline hasta dentro de 3 días,
desayunamos como de costumbre en la terracita del pub, y empezamos
nuestro día, hoy sólo visitaremos la zona de Kazimierz
(al sur), y las minas de sal.
De camino pasamos de nuevo por la
Iglesia de los Santos Pedro y Pablo y la aledaña Iglesia de San
Andrés que ayer estaba cerrada y hoy -afortunadamente- podemos
visitar, el interior absolutamente barroco contrasta con la robustez
de la fachada. Sin ser exhuberante, sí merece la visita porque es
muy delicada, con un expléndido púlpito de plata cuya forma quiere
evocar a una nave.
La calle Grodzka no deja de
sorprendernos, por sus primorosas terracitas -con apenas 4 mesas-
pero rodeadas por pequeñas verjas de hierro pulcramente pintadas,
que sustentan jardineras con flores de vistosos colores (por algún
motivo, generalmente rojas), también vemos tiendas de ámbar con
unos escaparates exhuberantes... es una calle que nos gusta mucho,
aunque no es la única, casi todas las calles tienen algo especial,
Cracovia es muy bonita y es absolutamente recomendable pasearla
pausadamente.
Recordamos la Gran Sinagoga de Budapest
que vimos juntas el año pasado, era imponente y el cementerio y el
gueto contiguo también, pero estas -con toda su carga histórica,
recordemos que estamos en Polonia “la tierra libre de hogueras”
desde cuyos guetos miles de judios partieron hacia el exterminio-,
arquitectónicamente no tienen un gran valor.Al principio el barrio judío nos ha dejado indiferentes porque parece un barrio mas, sólo algunas librerías de viejo nos han llamado la atención principalmente por la música judía que sale por las ventanas abiertas a la calle, algunas placas y poco mas.

Entramos en la Sinagoga Remu -en obras- y su
cementerio, las tumbas están
perfectamente ordenadas en hileras (a diferencia con el de Praga -que también vimos juntas-, que
se acumulan, se amontonan, se aprisionan las unas contra las otras,
algunas están ya inclinadas, otras permanencen erectas... me parece
aquel un cementerio con mas sabor, pero este es el de Cracovia y
todos son distintos). Remu da a una plaza muy agradable -la Szeroka-,
con varias terrazas de restaurantes judíos -kosher-, es pintoresca
Pero antes encontramos otra Iglesia
¡cómo no!je,je... es que Polonia es un país muy católico y hay
iglesias preciosas en todos sitios.

Aunque en mi guía no la tengo
localizada, en el mapa sí, creo que se trata de la Iglesia de
Bonifacio (ubicada casi justo antes del puente), tiene una solemne
fachada y el interior es muy interesante con murales en el techo, un
precioso altar, un colorido púlpito... interesante y muy bonita.

Aunque en mi guía no la tengo
localizada, en el mapa sí, creo que se trata de la Iglesia de
Bonifacio (ubicada casi justo antes del puente), tiene una solemne
fachada y el interior es muy interesante con murales en el techo, un
precioso altar, un colorido púlpito... interesante y muy bonita.
Y ya estamos atravesando este puente,
le digo a Encarna que me saque la misma foto que tenemos en el
Puente de las Cadenas en Budapest, esa en la que estoy
desatornillando los tornillos (que puestos a hacer el idiota tengo
poco rival yo) y eso hacemos, foto a mi y foto a ella.
El Vístula se ve muy bonito desde el
puente, como no es muy alto la perspectiva no es ámplia pero se ve
todo muy cuidado y limpio, el cesped de las orillas, algunas personas
paseando o en bici, un sitio muy agradable.
Bajamos hacia la Iglesia de San José
ubicada al fondo de una gran plaza como si de un decorado se tratase. Volvemos atravesando el puente peatonal
(que por algún motivo, nos recuerda al Puente del Milenio que
atravesamos hace unos años en Londres), con multitud de candados de
parejitas que se han jurado así amor eterno.¡Ahhh, l'amour,
l'amouuuuuuuuuurrrrrrr!
Ayer comimos en el castillo, pero hoy
comemos en el kebab de anteayer, nosotras raramente comemos kebab en
nuestra vida cotidiana pero estando de viaje es una comida rápida,
barata, nutritiva y fácil de encontrar, el chico del kebab nos
recuerda y se adelanta a nuestra petición ¡qué majo!, después,
tras pasar por el apartamento para cambiarnos de ropa y coger algo
mas abrigado, nos vamos a la estación de autobuses a tomar el 304
que se supone que sale de la propia estación de autobuses, pero
-como no logramos encontrarlo- terminamos montando en el minibús que
nos dijeron ayer y que nos llevará a las minas de sal de Wieliczka.
Según llegamos se va uno, así es que
debemos esperar media hora a que salga el siguiente, pero sentadas y
sin problemas la espera se hace fácil (aunque por lo visto ningún
minibús lleva aire acondicionado).
WIELICZKA (las
minas de sal):
el minibús deja a unos 600
metros de la entrada, caminando en paralelo a las vías del tren
llegamos. Pagamos nuestras entradas (26 € mas otros 5 € para
sacar fotos) y esperamos a que comience el tour en español con
nuestra guía -Ana-.
Yo sabía que la salida se hacía por un ascensor bastante antiguo y me
habían dicho que esto ralentizaba la salida porque había mucha
gente para subir. Pero no, el ascensor no es antiguo... no... es de
película de miedo, consiste en varias diminutas cajas metálicas y
cerradas -podríamos decir jaulas-, que van enganchadas una sobre
otra, como sólo caben 9 personas por caja -y cuando subimos solo
había dos cajas enganchadas- los que no cupieron debíanía esperar
a otro grupo, pero llegamos casi al mismo tiempo porque subieron en
otra caja. Subes muy rápidamente y completamente a oscuras y un poco
zarandeándote por la propia velocidad. Yo me preguntaba si aquello
pasaba revisiones periódicas... en fin... mejor no pensar.
Arriba estaba una señora tumbada en el suelo, seguramente con un ataque de
pánico o ansiedad. Ha sido un poco heavy.
Volvimos a Cracovia en el autobús 304 que estaba allí mismo, muy cerquita
(nos lo dijeron 3 chicas con las que hicimos la visita). Ya en Cracovia compramos los billetes para ir a Varsovia al día siguiente, tomaremos el de las 10,35h que además sale por 54,18 zl cada una (unos 13 €). Vemos que atravesando el subterráneo se llega rápidamente a la Barbacana. En el delikatesy compramos cervezas y bocatas en el subway y al apartamento que queremos cenar tranquilitas. ¿¿¿ Tranquilitas???... NOOOOOO. Antes de abrir nos recibe un sospechoso y abundante reguero de agua, entramos y nos encontramos con las cataratas del Niágara y todo inundado. Salí escopetada al pub gritando “Water, water, raining, raining” hacíendo aspavientos con las manos como si me estuviera cayendo encima el diluvio universal, cuando Encarna salió a explicarles en su perfecto inglés (siempre le digo que no la entienden porque hablar demasiado bien y quien le escucha a menudo no tiene su nivel, y por eso me entienden a mí porque gesticulo que parezco italiana, ¡que se lo digan a Frita en Viena!, ja,ja,jaaaaa), el chico le dijo “I know” con cara de “que vale ya..., como para no haber entendido a su compañera, oiga"... En un minuto el apartamento está lleno de chavales con cara de pánico. El siguiente párrafo lo copio textual del diario de Encarna porque tiene mucha gracia, a pesar de que yo no vi lo mismo que ella, ja,ja,jaaaa.... que yo soy una persona seria y ni me fijo, que es la verdad, pero es tan divertido que lo copio: ”Uno de los chicos que atendían el pub, rubito él, con pelo largo, camisa y pantalón negros, se quitó la camiseta y los zapatos y se subió a un taburete, justo debajo de la trampilla desde donde caía el agua. ¡Le cayó una catarata al quitar la trampilla donde estaba el termo del agua que salió completamente empapado!. MJ y yo subimos a la parte de arriba y allí empezó a entrarnos un ataque de risa porque le dije que lo del polaco quitándose la camiseta, con el pantalón empapado y sacudiéndose el agua del pelo, lo había llegado a ver yo casi en cámara lenta. Y, claro, que no nos quedaba más remedio que disfrutar de la repentina visión. Aún así, MJ aseguraba que su Juan Carlos estaba mejor. Ya, ya....”
¡¡¡esta Encarna!!! anda que no nos hemos reído con el temita, a decir verdad ni el chico era guapo ni hubo nada de especial en que el pobre chaval se quitara la camiseta preparándose para recibir aquel torrente de agua, pero es que se juntó el buen humor de Encarna con que era ya de noche, estábamos muy cansadas, algo nerviosas con lo que estábamos viviendo al tener todo el apartamento inundado, y en esas circustancias Encarna salta con eso... nos moríamos de la risa. Nos dejaron sin agua aunque trajeron agua mineral, levantaron la moqueta, y nos pidieron mil perdones. Y el karaoke metido en la oreja... ¡qué nochecitas!
Sábado 1 de septiembre: VARSOVIA
Como salimos a las 8h aún no está abierto el pub, llovíendo a cántaros llegamos a la estación y allí tomamos un café hirviendo que nos quema la lengua, pero no queremos perder el tren “Intercity” un viejísimo tren de compartimentos, ese tipo de trenes en España hace muchísimos años se retiraron. En 3 horas llegamos a Varsovia. Por el trayecto comprobamos lo verde que es Polonia, de una vegetación exhuberante, producto -suponemos- de una relativa humedad, es un paisaje muy bonito. El apartamento lo tenemos en Emili Platter que es la salida de la estación, lo primero que vemos es un edificio soviético – el Palacio de la Cultura- que me recuerda a mi viaje a Rusia hace apenas 2 meses. Encarna telefonea a la dueña pues nos dijo que lo hiciéramos y le explica en inglés que estamos abajo y que si es que no había nadie que hablara inglés, y que si tal y que si cual... y al final me pone cara de asombro y me dice “pues no que me ha colgado”, le digo que vuelva a internarlo porque quizás ha bailado algún número -aunque lo comprobamos y es el que escribió en el papelito, al momento apareció la dueña del apartamento -nos había visto desde la ventana-, no era ese el número, así es que realmente Encarna había hablado con una señora Polaca que no entendía ni palabra de inglés y le había puesto la cabeza loca hasta que la pobre mujer optó por colgarla. El apartamento es estupendo, integrado en una casa también típicamente soviética, lo malo es que es un 4º sin ascensor -menos mal que las maletas no pesan mucho-, pero es exterior y desde las ventana vemos los rascacielos de cristal que están en la otra acera, además tiene bañera que para mi es casi imprescindible y un salón grande con dos sofás cama. Como no tenemos cambio nos cobra en euros, incluso nos devuelve las vueltas en euros. Queremos comer y cuando veniamos vimos casi frente a la casa unos sitios con Kebab y otro que nos ha gustado con Musaka, pero -como casi siempre- no tienen cerveza y no aceptamos.
Nos dirigimos a la Universidad -que es el punto del “Camino Real” que está mas cercano al apartamento para continuar el Camino Real hacia el norte, además suponemos que la universidad es un buen sitio para encontrar comida rápida (por ejemplo en Viena siempre cenábamos ambas en la Universidad de camino al apartamento). Para ello tomamos la calle Swietokrzyska pero toda la zona está en obras y cortada, es imposible pasar al otro lado por lo que nos perdemos constantemente.

Un
señor nos orientó hacia la calle Chmielna que es peatonal y
comunica con la calle mas comercial de Varsovia -la Nowy Swiat- que
enlaza (de hecho creo que simplemente cambia de nombre), con la
Krakowskie Przedmiescie (que es el verdadero nombre del llamado
“Camino Real”).
Frente
al hotel Bristol (donde entramos para ir al servicio, gentilmente
informadas de su localización por las señoritas de recepción),
vemos 2 cajas que se abren/cierran alternativamente y que pretende
ser un semáforo, en la caja de arriba -iluminada en rojo- hay un
chaval quieto, y en la de abajo -obviamente iluminada en verde- otro
chico está en una cinta andadora simulando el movimiento de la
figura de los semáforos-, Encarna le preguntó a un chico que estaba
por allí y le dijo que era para concienciar a la gente porque hay
muchos accidentes. A nuestra derecha se abre un gran espacio flanqueado por 2 leones, se
trata del Palacio Namiestnikosky que desde 1994 es la residencia del
presidente de la República. Colindante
con el Palacio se encuentra la Iglesia Carmelita, tiene fachada
neoclásica y un delicado interior que cuenta con esculturas en el
altar mayor, pinturas barrocas en los laterales del presbiterio, el
arco del crucifijo, etc.
Ya estamos en la Plaza del Castillo, un gran espacio abierto con
mucha vida, gente paseando, un grupo de chavales bailando hip-hop,
calesas con turistas, terrazas para tomar algo... es el sitio mas
animado de Varsovia y -junto con la Plaza de la Ciudad Vieja- el
lugar de encuentro por excelencia.Y -siempre haciendo el itinerario de la guía- llegamos a la Catedral de San Juan, entramos pero casi ni pudimos sacar fotos por que nos daba apuro ya que estaban reunidos en -lo que nos pareció- un homenaje de aniversario al holocausto,

Y
así llegamos a la Plaza de la Ciudad Vieja, el punto más animado
de la ciudad hasta bien entrada la noche, muchas de las casas que la
circundan eran mansiones de familiar ricas del XVII, en el centro
está el monumento a la Sirena símbolo de Varsovia.
Se
trata de la Iglesia del Espíritu Santo en la que están oficiando
una misa. Como en la guía informan que pegada a la iglesia está la
casa más estrecha de Varsovia me he acercado a verla pero ni foto he
sacado. Por cierto que frente a esta iglesia (en Ulica Fleta) será
donde comeremos mañana (aunque eso hoy aún no lo sabemos).Como ya estamos tan al norte -y aún no estamos cansadas- preferimos aprovechar para ir a ver el Monumento a los caídos y Asesinados en el Este (ya que aunque está un pelín retirado de donde nos encontramos, es el único punto que queda tan al norte, por lo que -si no lo vemos hoy- no nos apetecerá volver hasta aquí otro día)
Y damos por terminada las visitas -sólo veremos lo que vayamos encontrando de camino- bajando por Bonifrateska hacia el apartemento, así pasamos por la fachadas del Palacio Krasinski (uno de los edificios barrocos mas bonitos del XVII) con una exhuberante pradera de cesped delante del mismo en la que hay varias esculturas modernas de coloristas caballos,
Algo mas abajo aparece la estructura circular del Palacio Pac, seguido de la Iglesia Capuchina. Vamos caminando ahora por la Ulica Miodova que cruza por encima la ámplia calle Al.Solidarnosci (con mucho tráfico) y entre los jardines se ve el monumento floral de la UEFA 2012 y algo mas hacia el este y -en lo alto de un edificio- una escultura de una mujer enarbolando una espada (tengo que informarme qué representa). Pasamos por delante del Palacio Branicki y el Palacio del Primado, y ya estamos de nuevo en la Plaza del Castillo.
Continuamos bajando tranquilamente el “Camino Real” (disfrutando de su ambiente a estas últimas horas de la tarde) hasta el apartamento.Hoy ha cundido muchísimo, realmente hemos visto ya casi todos los puntos interesantes de Varsovia (en un día escaso)
Domingo 2 de septiembre: VARSOVIA
Ayer nos enteramos en turismo que el domingo es gratuíta la entrada del Castillo y del Palacio Willanow. Además sabemos que el domingo hay un concierto al aire libre -en el Palacio Lizienki- de Chopin. Así es que estos son nuestros objetivos para hoy (por eso ayer forzamos un poco la máquina, para poder reservar el domingo para esto).
A las 9,30h desayunamos en la Swietokrzyska unos cafés carísimos y malísimos y fríos, un desastre.
Sacamos unas fotitos del edificio
soviético que vemos a diario -el Palacio de la Cultura- y los
alrededores, y nos dirigimos al Castillo Real, como ayer subimos todo
el “Camino Real” -Krakowskie Prezedmiescie- yo subiremos por
Mazowiecka para ver el Museo Etnográfico -su fachada-, la
Iglesia Evangélica de la Confesión Augsburg, cuya redondeada forma
evoca el Panteón de Roma (y es verdad), con una cúpula de 58 metros
de alturay
el Palacio Zacheta (hoy sede de la galería nacional de Arte
Contemporáneo).y salimos hacia la Plaza del Teatro rodeada de imponentes edificios blancos entre lo que destacan el Gran Teatro, el Palacio Jablonowski, el Palacio Blank, etc.
Al salir hemos preguntado -en la oficina de turismo que hay enfente- dónde se toma el autobús 116/180 ó 195 que llevan al Palacio Wilanow, lo tomamos en Miodowa, este bus recorre el camino real, primerpo pasan por el Parque Lazienki y los 2 primeros siguen hasta Vilanow.
el Palacio Wilanow
nos dan pase para las 13,30h, así es que
aprovechamos para visitar los jardines, para entrar a los jardines
hay que pagar una cantidad simbólica (5 zl) que encima el señor de
la entrada se ha empeñado en que paguemos (3 zl discount) y nos lo
ha marcado en la maquinita donde se echan las monedas, y aquí viene
la anécdota del viaje (junto con la de Encarna imaginándose a
cámara lenta cómo salpicaban las gotas del pelo del pobre chaval
que se metió dentro de las cataratas de nuestro apartamento): Llevo
todo el viaje diciéndole que se está cargando de moneditas y que
sería mejor que pagasemos con ellas en la comida o cuando compramos
en los delikatesy... en fin... en tiendas, Bueno, pues ¿¿¿ cuándo
se le ha ocurrido que justo es buen momento para deshacerse de toda
la morralla que llevamos, cuándo ???... sííííí, lo ha adivinado
todo el mundo, ¡aquí!
Total
que... ella que empieza a echar moneditas, la cola que comienza a
formarse detrás de nosotras, el señor ojiplático viendo a una loca
que ha vaciado el monedero y pretende meter en la maquinita esas
doscientas moneditas que lleva, yo sintiendo las miradas asesinas de
todo el público que pretendía entrar en los jardines antes de que
terminase el año (y que -como ella está a sus moneditas- las
miradas furibundas me las dirige a mí), yo que quiero que la tierra
me trague y le voy diciendo bajito que lo deje, que en otro momento,
que da igual... porque además -honestamente- lo primero que he
pensado cuando ha metido la primera moneda es que no habrá
suficiente. Los jardines están muy cuidados, son primorosos, tiene una bonita rosaleda y ¡hasta laguito tienen!, muy bonitos. El interior del Palacio es muy interesante, además aquí también permiten fotos, y tiene unas vistas muy bonitas a los jardines (algunos vigilantes no permitían que movieses las cortinas para tomar fotos, otros las apartaban ellos mismos para facilitarte la tarea), cada sala dispone de información escrita en varios idiomas.
El parque Lazienki
también estaba en obras, ¡una pena! Sobre todo porque no pudimos ver el monumento a Chopin que -además- es donde están previstos los conciertos al aire libre.Paseamos casi todo el parque, desde el Invernadero antiguo, pasando por el Templo de Sibila, llegamos al Palacio sobre el agua, cuya ubicación parece que se tratase de un escenario, es una preciosidad.
En la terraza contigua nos tomamos tranquilamente unas cervezas enormes (estamos sedientas y hasta el momento no ha habido manera de encontrar ningún sitio donde beber, ni siquiera en la calle antes de entrar), mientras esperamos a que comience el concierto.


Volvimos
caminando hasta el apartamento por Al Ujazdowskie hasta que finaliza
en la Plaza de las 3 Cruces que realmente debería llamarse de las 4
cruces, ya que hay 2 cruces doradas que rematan sendas columnas
barrocas, la tercera la sostiene San juan Nepomuceno cuya estatua se
situa entre ambas columnas, pero aún hay una cuarta cruz en lo alto
de la cúpula verde de la Iglesia de San Alejandro que con su forma
circular domina absolutamente el centro de la plaza.Como venimos atravesando el parque que rodea al Palacio de Cultura, lo bordeamos para verlo desde todos los ángulos, por aquí también pasaba el muro del gueto -queda constancia de ello en el pavimento-. Y en uno de los pasadizos subterráneos de la zona compramos un par de bollos y en el “Kebab King” que vimos el primer día casi enfrente del apartamento (aquel que no tenía cervezas) compramos un par de exquisitas moussakas vegetarianas (una con cous-cous y otra con patatas fritas) y ambas con ensalada, en la nevera tenemos cervezas. Hoy hemos cenando en el apartamento una comidita muy rica
Lunes, 3 de septiembre: VARSOVIA
Desayunamos justo enfrente del Palacio de Cultura, el café está mejor que ayer pero tan caro como aquel. Definitivamente, el café en Varsovia es bastante caro.
Ya hemos visto prácticamente todos los puntos turísticos de Varsovia, sólo falta el barrio judío que visitaremos hoy. Tras desayunar vamos a la estación de tren para sacar los billetes de vuelta a Cracovia para mañana por la mañana y que así nos de tiempo a repetir visita a Auschwitz y ver las cámaras de gas de Bikernau y alguna cosa mas que no pudimos ver
Tras esperar una buena cola nos ha tocado la “simpática” y a duras penas vemos que los billetes que nos interesan por horario y tiempo de trayecto son caros (119 z) frente a los 54 zl que nos costó al venir. Hemos tenido que hacer otra cola en la ventanilla de información (que esta señora ya sí habla inglés) y tras ver todas las opciones decidimos comprar el de las 10,35h, así es que -nuevamente- debemos hacer otra cola en la ventanilla de la taquilla, allí coincidimos con dos señoras españolas que van a Cracovia y no hablan ni una palabra de inglés, les decimos que nosotras nos vamos mañana y optamos por sacar los 4 juntos (61 zl porque requieren reserva), abandonamos la taquilla y comento que mañana tendremos que quedar en el andén (porque la reserva es un papel que guarda Encarna) y de pronto cara de espanto ¿¿¿mañana??? ¡pero nosotras queremos irnos hoy, ahora!, no se dieron cuenta de que les dijimos que nos íbamos mañana, así es que volvemos a la taquilla a deshacer la confusión, menos mal que esta taquillera es amable y lo vió claro, deshizo la operación y nos vendió 2 billetes para mañana y a ellas 2 para dentro de un momento, nos despedimos deseándonos un buen viaje.
Continuamos
subiendo Marszalkowska hasta llegar al Parque Saski “Los Jardines
Sajones” que visitamos ayer desde el otro lado (entrando por el
lateral de la Tumba del Soldado Desdonocido) como hoy ya no tenemos
nada que hacer estamos paseando tranquilamente, nos adentramos hasta
el lago, salimos por la Plaza del Teatro y volvemos sobre nuestros
pasos para salir por la Iglesia Reformista.Estamos en el lado equivocado de la acera y cruzar ha sido harto complicado (nos está ocurriendo siempre en las grandes avenidas de Varsovia) por la carretera no puedes cruzar, por los subterráneos nunca sales donde quieres y te ves obligado a entrar y salir varias veces del subterráneo hasta que aciertas.
Una
vez en la acera correcta seguimos subiendo hacia el norte hasta
encontrar el Monumento a los héroes del Gueto, con figuras que
representan al pueblo huyendo del Gueto en llamas y un desfile de
judíos en dirección a los campos de exterminio, y simboliza la
heroica defensa del gueto en la insurrección de 1943 no ya para
conquistar la libertad sino mas bien como una manera honorable de
morir,
Y
ya estamos nuevamente un día mas en la plaza de la Ciudad Vieja, nos
sentamos un ratito a disfrutar del entorno, ver a los niños jugando
con las palomas, las primorosas fachadas de las casas... y luego
paseamos y compramos recuerditos (Encarna un libro para su madre y yo
un judío tallado en madera).
Volvimos
al apartamento paseando pausadamente, disfrutando de nuestra última
tarde en Varsovia, fotografiando rincones que nos habían pasado
desapercibidos, de nuevo en la Plaza del Castillo, muy cerca y casi
escondido tras una pequeña zona ajardinada ví un edificio rematado
en el pelícano que se hiere el pecho y me empeñé en sacarle foto
-costó lo suyo porque no hay ángulo idóneo ya que lo tapan los
árboles y además delante hay una zona a la que no se puede acceder-pero me resulta interesante porque esa imagen del pelícano que se hiere el pecho para alimentar con su sangre a sus polluelos es el símbolo de los caballeros de la orden teutónica (esa misma imagen está en el patio del Castillo de Malbork, que queda tan al norte de Polonia que ha sido impensable poder verlo en esta ocasión, pero el símbolo lo he podido ver aquí en Varsovia). Volvemos a entrar en la Iglesia de la Santa Cruz paraa ver la urna de Chopin (la vez anterior había una boda y no pudimos escrudiñar). Y seguimos bajando por última vez -al menos este año, je,je-, el Camino Real, nos metemos por la peatonal Chmielna y salimos a la preciosa Nowy Swat.
Compramos
cervezas y una moussaka en el sitio de ayer (solo una porque nos
queda otra de ayer) y a las 18:30 ya estamos en el apartamento.
Nuestra intención era volver a salir por la noche, ir en metro -la
estación Centrum está al lado del Palacio de Cultura- hasta el
centro, pero una vez relajadas ya sólo queremos quedarnos
tranquilas, yo darme mi prolongada bañera habitual, hablar
con la familia, y cenar relajadas.
Martes
5 de septiembre: CRACOVIA
El tren iba repleto, pero en tres horas estamos de nuevo en Cracovia. Como son casi las 14h paramos a comprar cervezas en nuestro delikatesy habitual y dos bocatas en el subway, que tomaremos en el apartamento, y entramos en una oficina de turismo donde nos dijeron que la excursión a Auswitch nos llevaría varias horas, que mejor autobuses que minibuses porque son mas seguros e incluso mas baratos.
Ahí
ya Encarna vió que era absurdo intentar lo de la excursión, era ya
tarde, se nos iban a ir tres horas de viaje y no estaba claro cuáles
eran los autobuses a Oswiecim, apenas nos iba a dar para un par de
horas allí, sin embargo teníamos un apartamento estupendo y
disfrutable para comer tranquilamente y nos invitaban luego a café...
y sobre todo, que no le parecía adecuado que el último día en
Polonia lo pasásemos metidas en un horror en vez de disfrutar y
despedirnos de la preciosa Cracovia. Así es que, para alegría mía
(que no me apetecía absolutamente nada, aunque -honestamente- juro
que hubiera ido muy gustosa porque Encarna sí quería y también
ella está de viaje) decidimos quedarnos disfrutando de esta mágica
ciudad.Tras comer nos invitaron al cafetito en la terracita que ya íbamos haciendo nuestra, y después -como no nos quedó nada en el tintero, nos disponemos a pasearnos toda la zona turística de Cracovia (todo lo que ya vimos en los 3 días anteriores)

Ahora hacia la derecha del mapa por Smolensk, desembocamos en el planty, volvemos a entrar a la Iglesia de Santa Ana y a algún otro sitio para fijar bien los recuerdos de la ciudad, en una tienda me compro una llamativa sortija que me ha gustado mucho (y será mi recuerdito privado de este viaje), atravesamos al otro lado de la plaza del Mercado y paseamos por las calles que primero vieron nuestros ojos -el primer día llegando a la plaza- y que no volvimos a pasear -la Sienna, la Szpitalna y Krzyka- y saco algunas fotos de las estatuas que decoran muchas de las esquinas de los edificios (hemos visto muchas pero sólo ahora se me ha ocurrido sacar alguna foto), volvemos a la plaza del joven triste delante de la Iglesia de Santa Bárbara ¡estupendo porque ahora no hay nadie y podemos fotografiarnos bien!
Y finalmente -ya anocheciendo-, nos sentamos en otra terraza de la plaza a tomar unas cervezas mientras un grupo de músicos decide que nos dedica la pieza (especialmente el violinista, que ha faltado poco para que le metiera a Encarna el violín por la oreja), ha sido una despedida estupenda disfrutando de la cervecita en la plaza del mercado y con música en directo y dedicada ¡qué mas se puede pedir!.
Terminamos comprando kebabs en Florianska y cervezas en nuestro Delikatesy de confianza, y volvemos a nuestro estupendo apartamento a cenar tranquilamente, charlar con la familia, pasar fotos, y hacer las maletas.
Miércoles, 5 de septiembre: REGRESO
Salimos muy temprano (tanto que aún no está abierto el pub y debemos dejar las llaves a la señora de la limpieza, aún no son ni las 8 de la mañana), subimos Florianska y sacamos los billetes para el tren que nos llevará al aeropuerto el “Expreso Belice” (19 zl cada una), un tren muy nuevo que sale cuando le da la gana porque nos ha sorprendido que no hemos podido ni tomar café porque cuando compramos el billete había uno que salía en unos 10 minutos y estaba ya en el andén y después ha demorado media hora la salida, pero lo bueno es que apenas tarda 10-15 minutos en llegar al aeropuerto. Allí tomamos el shuttle gratuito (el que no esperamos el día que vinimos porque da mucha vuelta), pero hoy sí lo cogemos aunque tardaríamos menos andando, primero llega a la terminal nacional y luego a la internacional. Por fin tomamos café gastando nuestros últimos zlotys (lo habíamos calculado estupendamente).
Tras un vuelo con anécdota: ya habíamos comenzado a circular por la pista para ponernos en cola cuando han avisado de que retrocedíamos porque la policia venía a llevarse a una pasajera, eso ha retrasado casi 40 minutos la salida (aunque después se han recuperado), al parecer era una chica que se había puesto demasiado violenta y no aceptaban llevarla así, y después -un poco antes de aterrizar- también ha estado algo agitado (todas las
turbulencias que no habíamos tenido durante el vuelo aparecieron
juntas en ese momento) y nos ha dejado a todos un cuerpo regular, pero llegamos sin
novedad a Barajas.
Ha sido un viaje maravilloso, Polonia me ha gustado mucho, tiene un paisaje muy verde y frondoso (debe llover a menudo) y las 2 ciudades nos han interesado. Cracovia es entrañable y Varsovia está cargadita de historia. La mina de sal me ha resultado curiosa, a Auschwitz no hubiera necesitado entrar (desde mi punto de vista, puedo conocer la historia sin necesidad de pasar ese trago “in situ”) pero estar allí no ha sido tan terrible como imaginaba (muy penoso sí pero no terrible) y me alegra que Encarna haya podido verlo -aunque someramente- porque a ella sí le interesa. Y -como siempre- ¿qué puedo decir de mi compañera de correrías? Pues eso, que es una muy buena amiga y disfrutamos mucho de nuestra mutua compañía (que eso en un viaje es casi imprescindible).












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